martes, febrero 27, 2007

me dijo que lo sentía, y yo sentía que lo sintiese.
y le quise contar un cuento, uno que empezaba así:
érase una vez un niño que no sabía que era un niño, que tampoco sabía que podía llegarse a dormir escuchando al lejano viento, y que no sabía que el viento podía llevarle a dónde quisiera ir. que no sabía cuanto le amaban, pero es que eso no lo sabía nadie, porque no cabía en ningún lugar conocido, no había medidas, nadie podía decirlo, no había universos suficientes, ni dioses suficientes, porque era algo insondable e insoluble por su grandeza.
pero me dormí yo, mientras en silencio contaba el cuento.

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