martes, septiembre 20, 2011



hace sol en la calle
me gusta el sol pero no me gusta la calle
o sea que me quedo en casa
esperando que venga el mundo
con sus torres doradas
y sus cascadas blancas
con sus voces de lágrimas
y las canciones de la gente que está alegre
o a la que pagan por cantar
y en la tarde hay un momento
en que la calle se transforma en otra cosa
y desaparece bajo el plumaje
de la noche llena de ‘puede ser’
y de las canciones de quienes han muerto
entonces bajo a la calle
que se extiende allá hasta el alba
una humareda se estira cerca
y yo camino a través del agua seca
del agua que refresca en la noche fresca
el sol volverá pronto.

[boris vian]

domingo, septiembre 18, 2011

el umbral de la inmortalidad
es bastante alto, de piedra, con plantas
uno no se daba cuenta de que lo cruzaba
pero al otro lado
montones
de pájaros sin alas y sin agua
lanzaban gritos desgarradores...

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