sábado, diciembre 31, 2005

llega un momento -siempre llega- en que miras hacia atrás -aunque ese mirar atrás sea hace un mes, una semana, o dos días- y tomas conciencia de la experiencia vivida, y quizá, si eres audaz, y tienes espíritu clasificador pretendes poner un nombre a todo aquello que has experimentado para de ese modo meter todo en un recinto e intentar comprenderlo. muchas veces nos equivocamos si creemos que basta poner un nombre a algo para que el misterio quede resuelto y las tripas de la experiencia se muestren tal como son; también cometemos un error al creer que tener el esqueleto conceptual de una vivencia es definir esa misma vivencia: como si los huesos de un dinosaurio instalados en un podium de algún museo de ciencias naturales fueran ese animal prehistorico desaparecido hace millones de años.

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sábado, diciembre 24, 2005

mi primera navidad con albert, es curioso pero desde que nació es como haber nacido yo misma de nuevo, todo lo vivo como nuevo, es una muy bonita sensación.