lunes, junio 14, 2004

-¿Por qué miran con tanto desdén? -preguntó Chloé- Al fin y al cabo, trabajar no es para tanto.

-Se les ha inculcado la idea de que trabajar es algo bueno -dijo Colin- En general, se considera así. Pero, de hecho, no hay nadie que lo piense. Se hace por costumbre y para no pensar en ello precisamente.

-De todas maneras, es una tontería hacer un trabajo que podrían hacer máquinas.

-Pero las máquinas habría que construirlas -dijo Colin- ¿y quien va a hacerlo?

-¡Bueno, por supuesto! -dijo Chloé- para hacer un huevo, hace falta una gallina, y una vez que se tiene la gallina se pueden tener montones de huevos. Así que vale más empezar por la gallina.

-Habría que saber quién impide fabricar las máquinas -dijo Colin- lo que falta, por lo visto, es tiempo. La gente pierde el tiempo en vivir y entonces ya no le queda tiempo en trabajar.

-¿No será más bien al contrario? -dijo Chloé

-No -dijo Colin- Si tuvieran tiempo para construir máquinas, luego ya no tendrían necesidad de hacer nada. Lo que yo quiero decir es que la gente trabaja para vivir en lugar de trabajar para hacer máquinas que les permitan vivir sin trabajar.

-El asunto es complicado -consideró Chloé

-No -dijo Colin- Es muy sencillo. Por supuesto, habría que ir poco a poco. Pero se pierde tanto tiempo en hacer cosas que acaban gastándose...

-Pero ¿no crees tú que les gustaría más quedarse en su casa y besar a su mujer, ir a la piscina y a divertirse?

-No -dijo Colin-, porque no piensan en ello.

-Pero ¿acaso es culpa suya si creen que está bien trabajar?

-No -dijo Colin-, ellos no tienen la culpa. Es que se les ha venido diciendo:"el trabajo es sagrado, el trabajo es bueno, el trabajo es hermoso, el trabajo es lo que cuenta antes que nada y sólo los que trabajan son quienes tienen derecho a todo". Lo que pasa es que se organizan las cosas para hacerles trabajar constantemente y entonces no pueden aprovecharse de ello.

-Entonces, ¿es que son tontos?

-Si, son tontos -dijo Colin- Por eso están de acuerdo con quienes les hacen creer que el trabajo es lo mejor que hay. Eso les impide reflexionar y tratar de progresar y dejar de trabajar.

-Vamos a hablar de otra cosa -dijo Chloé- estos temas me dejan agotada. Dime si te gusta mi pelo...

-Te lo he dicho ya...

Se la puso en las rodillas. De nuevo se sentía completamente feliz.

-Te he dicho ya que me gustas mucho, al por mayor y al detalle.

-Detalla, entonces -dijo Chloé, dejándose caer en los brazos de Colin, mimosa como una culebra.

La espuma de los días · Boris Vian

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