lunes, junio 21, 2004

las cosas están así a esta altura del verano:
he salido a buscar mi desayuno, he ido a la granja de pere, como cada día de lunes a viernes.
he pedido café con leche con un poco de canela y un brioche de jamón y queso para llevar. mientras esperaba en la barra a que estuviese listo me he puesto a ojear el diari d’andorra, cuando el tipo que tenía al lado va y me da un repaso insultante. me ha mirado de arriba abajo, he estado a punto de preguntarle ‘¿qué? le gusta lo que ve?’ pero he pasado.

a todo esto... me hubiera importado menos o hubiera sido igual si me hubiese mirado de abajo a arriba? a saber...

esto hace que me acuerde de esa persona que me gusta y que no sabe que me gusta. o sí. a veces, cuando quedo con mi hermana para comer y voy a recogerla a su trabajo le veo caminar hacia nosedonde y me quedo sin capacidad de reacción, como una tonta mirándole e imaginando a qué saben sus labios o si nuestras pieles serán compatibles…

recuerdo un día que me lo encontré por la calle, él llevaba un pastel en las manos y nos saludamos, me puse nerviosisima, él con su reposada y cálida voz me saludó y me explicó qué iba a casa de sus padres a comer y yo sólo fui capaz de sonreír y balbucear ahhh uhhh ajá jijiji. seguramente debe pensar que soy tirando a idiota. la verdad es que no doy ni una con él, en una cena en la que coincidimos y nos sentamos juntos le dije que no me gustaban los abogados, que eran de lo peor, incluso le conté un chiste que los deja a la altura del betún, para después enterarme que él es abogado y ejerce de tal.

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