martes, febrero 28, 2006


el país en el que vivo es tranquilo, demasiado quizá; bueno no, nunca es demasiado en lo que nos ocupa. apenas hay muertes violentas ...salvo la vez que patearon a un chaval gay en un callejón unos seudocabezasrapadas o descuartizaron a aquella chica... que yo recuerde en 10 años. pero el otro día la cosa cambió, en un céntrico restaurante de lujo, un chino metió en las cabezas de dos autóctonos dos balazos a cada uno y después se pegó un tiro él. se lió grande, la policía cerró las fronteras durante unas horas hasta que dedujeron que no había a nadie a quien detener pues el asesino se había matado. parecería ser que el chino entregó a los andorranos una no despreciable suma de dinero para blanquear, pudiera ser que de tanto frotar y frotar desapareciese el dinero, el chino con razón -las cosas como son- se cabreó y bang-bang, bang-bang, bang, se acabó.

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