jueves, noviembre 17, 2005

Por ello, Don Corleone no se enfadó. Hacía muchos años que había aprendido que se han de soportar algunos insultos, y también sabía que en este mundo siempre llega el momento en que el más humilde de los hombres, si está al tanto, puede vengarse de los más poderosos. Era esto lo que evitaba que el Don perdiera la humildad que siempre le había caracterizado y que tanto admiraban sus amigos.

El Padrino · Mario Puzo

0 Comments:

Publicar un comentario

Links to this post:

Crear un enlace

<< Home